domingo, 12 de mayo de 2013

SDRA NASÓ



Estimados ajim y javerim, leemos esta semana la bendición más importante que encontramos en la Torá, la “Birkat Cohaním”, la bendición sacerdotal. En ésta encontramos, entre otras, la idea de la protección divina, asegurándonos que el Eterno nos cuida y nos protege en todos nuestros emprendimientos. La historia que sigue nos ilustra esta idea.
Había una vez un  posadero que siempre despertaba a sus huéspedes antes del amanecer y los hacía irse, dándoles indicaciones equivocadas, enviándolos por un camino solitario donde una banda de ladrones los esperaba. El botín luego era repartido entre los ladrones y el posadero.
Un día, un rabino pernoctó en la posada. El posadero, entado por el abrigo de pieles y un burro bien alimentado que el rabino llevaba consigo, lo despertó antes del amanecer.
                “¡Pero si aún no ha amanecido!” dijo el rabino.
El posadero respondió astutamente: “habrás adelantado un buen trecho de tu camino antes de que sobrevenga el calor del mediodía. Ahora te mostraré el mejor camino para que puedas irte en paz”.
“No puedo irme antes que venga Ki-tov”, le dijo el rabino, cerrando sus ojos.
El posadero lo sacudió para decirle: “no me dijiste que esperaba a alguien, ¿Cuándo vendrá?
“Pronto”, dio el rabino.
Varias veces el posadero salió para ver si alguien de nombre Ki-tov había llegado. Pero no había nadie a la vista. Cuando amaneció, el rabino se levantó, l sonrió al posadero, y montó su burro.
Sorprendido y desilusionado porque el amanecer había interferido con sus planes de asaltar al hombre, el posadero le dijo: “Yo pensé que estaba esperando a una persona de nombre Ki-tov”.
“Pero si Ki-tov está aquí”, repuso el rabino.
Con sorpresa, el posadero miró alrededor, pero no vio a nadie.
“Está escrito que HaShem llamó a la luz del día “Ki-tov”, dijo el rabino.
“Yo viajo con HaShem, y espero a la luz del día, porque ésta es buena. Al comienzo de la creación, HaShem dijo: “Que haya luz. Y fue la luz”. HaShem llamó a la luz, el día, “buena”, Ki-tov.
“De este modo”, agregó el rabino, “asociamos el concepto de luz con la bendición y el bien. Hablamos de la luz del conocimiento al referirnos a la educación. Hablamos de la luz de la justicia al elegir el bien sobre el mal. Hablamos de la luz de la esperanza, puesto que siempre vive en nosotros la esperanza del bien que vendrá”.
Dicho esto, el rabino se despidió y emprendió su camino, a la luz del día y a salvo de los malhechores.   

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